¿Cuándo acabarán los crímenes contra periodistas?

La Otra Opinión |
19-05-2017 05:38 PM

Este viernes se dio a conocer la noticia del secuestro de Salvador Adame, en la región de Nueva Italia, Michoacán. La víctima es propietaria del canal 4 TV que se ve en el municipio de Francisco J. Múgica.

Personas allegadas al también periodista aseguran que ya había recibido amenazas en varias ocasiones, advirtiéndole que frenara sus labores de investigación en torno a temas peligrosos.

Los hechos se dan en una de las semanas más controvertidas para el periodismo, pues apenas hace unos días fue acribillado Javier Valdez en Culiacán, al igual que la subdirectora comercial de un semanario de Jalisco y su hijo de 26 años --quien perdió la vida en el atentado--.

Además, apenas el fin de semana pasado seis reporteros de diferentes medios fueron retenidos en una localidad de Guerrero, donde perdieron su equipo de trabajo y por poco también la vida.

Al respecto, vale la pena señalar que los crímenes contra periodistas no se terminarán con marchas, plantones y mucho menos con paros laborales. Los crímenes contra periodistas se acabarán hasta que se exija el fin de la impunidad que permea sobre el crimen organizado y también cuando se cuestione la doble moral del periodismo militante.

Cuando importen las amenazas que diariamente reciben comunicadores en sus redes sociales, dejando de lado su afiliación o la corriente política a la que defendía.

Lamentablemente ese momento está lejos de ocurrir, porque día a día se vive la mezquindad del gremio para el que sólo hay de dos: pertenecer o no pertenecer. Es entonces cuando sólo algunas situaciones se vuelven incómodas, mientras que el resto sólo estorba y por consiguiente se calla.

Los crímenes contra periodistas tampoco se resolverán con un presupuesto para la seguridad de los comunicadores, que si bien corren riesgos al desempeñar su labor, son ciudadanos como otros tantos, que por ser obreros o empleados de banco no reciben las mismas atenciones.

Los crímenes contra periodistas dejarán de ser constantes cuando los mismos periodistas presionen a los gobiernos de izquierda, derecha o centro para resolver los asesinatos de sus colegas, cuando haya unidad y no rencores. Cuando todos caminen hacia el mismo rumbo, por la misma causa: el bienestar social.

 

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