¿Cómo frenar la nueva amenaza de Trump contra el TLCAN?

La Otra Opinión |
04-05-2017 12:24 PM

Canadá --y no Estados Unidos-- podría ser la pieza más importante para el gobierno mexicano en el inevitable proceso de renegociación del TLCAN que se avecina.

Y es que este miércoles, el Secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, declaró en una entrevista que el objetivo del gobierno norteamericano sería generar dos tratados bilaterales con México y Canadá. A decir del funcionario del gabinete de Donald Trump, el TLCAN es “obsoleto”, pues “las economías de Estados Unidos, México y Canadá son muy diferentes de lo que eran cuando se inició” el acuerdo.

¿Qué significa esto?

Que una vez más, Trump y su gobierno se contradicen. El pasado 26 de abril, el mandatario estadounidense sostuvo conversaciones telefónicas con sus homólogos de México, Enrique Peña Nieto, y de Canadá, Justin Trudeau, acordando permanecer en el TLCAN y realizar modificaciones en beneficio de los tres países.

Sin embargo, las declaraciones de Wilbur Ross indican que el gobierno estadounidense más bien pretende reventar el TLCAN. En el caso hipotético de que Estados Unidos logre acuerdos por separado con México y Canadá, el actual acuerdo trilateral no tendría sentido.

Claro está que la estrategia de Trump consiste en fortalecer su posición en las negociaciones comerciales. De acuerdo con especialistas, el principio detrás de esta maniobra es sencillo: “divide y vencerás”. Estados Unidos tendría más posibilidades de imponer sus condiciones tanto a México como a Canadá si negocia con ellos por separado.

Por ello, México debe ser firme en su postura de mantener un TLCAN que incluya a las tres naciones. Y antes de que llegue el momento de negociar con Estados Unidos, deberá concentrarse en “amarrar” a Canadá como aliado.

Los antecedentes en la relación con el gobierno canadiense son esperanzadores. Peña Nieto y Trudeau ya han discutido el tema y han coincidido en la conveniencia de mantener con vida al TLCAN. Pero no estaría de más que ambos países lleguen a las negociaciones con una postura común en contra de la idea de desintegrar el acuerdo para convertirlo en acuerdos bilaterales. Ambos países saldrían perdiendo en un “mano a mano” con Estados Unidos; de allí el incentivo para una especie de alianza.

Ya en su momento, los frenos y contrapesos de la democracia evitaron que Trump obtenga --al menos a corto plazo-- fondos para la construcción del muro fronterizo: en dicho caso, el actor clave fue el Congreso estadounidense, que se negó a financiar el proyecto. Y del mismo modo, México y Canadá podrían aplicar --a través de una alianza-- frenos y contrapesos diplomáticos para evitar que Trump reviente el TLCAN.

La pregunta es: ¿Tendrán México y Canadá la visión estratégica para negociar con Trump?

 

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