Calderón ya no es un lastre para Margarita

Ricardo Alemán |
01-03-2017 10:28 AM

El 16 de febrero de 2014 —hace tres años— aventuramos en este espacio que a pesar de las ambiciones presidenciales de Gustavo Madero, lo cierto es que las únicas posibilidades reales le pertenecían a Margarita Zavala, quien —dijimos— tiene todo para convertirse en potencial candidata presidencial del PAN.

Así lo expusimos: “La hipótesis puede parecer descabellada o incluso fuera de la realidad, pero la fuerza del pragmatismo lleva a la conclusión de que hoy el PAN no tiene más que una figura con posibilidades reales de convertirse en potencial aspirante presidencial. Y esa figura se llama Margarita Zavala”. Hoy, en 2017, encabeza casi todas las encuestas entre panistas y no panistas.

Dos años después, en el Itinerario Político del 16 de julio de 2015 —titulado “¿Será Calderón un lastre para Margarita?”—, dijimos que resultaba impecable el diseño estratégico de la candidatura presidencial de Margarita Zavala.

Nos referíamos al acto organizado por la “ex primera dama” el domingo 7 de julio, en la que de manera oficial presentó su candidatura presidencial, con un discurso que convenció a propios y extraños. Dijo: “Los ciudadanos están haciendo lo suyo en nuestra democracia; los políticos no”.

De esa manera, Margarita Zavala se sumaba a Andrés Manuel López Obrador —los dos ya precandidatos presidenciales–, quien desde el arranque de las aspiraciones de la señora Zavala, pretendió ridiculizar sus esfuerzos políticos al señalar que se trataba de una extensión de las ambiciones de Felipe Calderón.

Por eso —y por la creciente participación de Calderón en la campaña presidencial de su esposa—, en muchos frentes políticos empezó a crecer la idea de que el ex presidente sería “un lastre” para la señora Zavala.

Y por eso, ese 16 de julio dijimos que lo primero que tiene que hacer la señora Zavala “es explicar y convencer a los ciudadanos que no será una “candidata presidencial juanita” y que la suya no será una candidatura presidencial para la reelección de Felipe Calderón”.

Y es que si bien todos saben que Margarita Zavala construyó su propia carrera política, que piensa con cabeza propia y que sus ambiciones no solo son legítimas y legales, sino que no se prestaría a la burla del género, lo cierto es que la esposa del ex presidente arrastra buena parte del odio sembrado contra Felipe Calderón.

Aun así, advertimos que resultaba impensable imaginar a Calderón ajeno a la campaña presidencial de su esposa.

Con el tiempo y antes que amedrentarse por las campañas de odio y desprestigio montadas contra Felipe Calderón —al que le inventaron desde alcoholismo hasta la presunta responsabilidad por combatir el crimen organizado—, Margarita Zavala dijo en todos los tonos que su esposo no era un lastre, sino una fortaleza.

Y contrario a lo que muchos suponían, la señora Zavala siguió su campaña con la ayuda estratégica de su esposo, al grado que hoy muy pocos políticos y ciudadanos ven como negativo el respaldo del ex presidente a Margarita, sino que empiezan a darle la razón. Calderón ya es una fortaleza para la señora Zavala.

Y tan es un apoyo fundamental la figura de Calderón para las aspiraciones de su esposa, que el más preocupado por esa mancuerna se llama Andrés Manuel López Obrador, quien inició una guerra abierta contra el ex presidente.

Es decir, que en 2017 asistimos a la reedición de la guerra verbal que una década antes —en 2006—, protagonizaron los entonces precandidatos Felipe Calderón López Obrador.

La diferencia es que hoy la pelea formal será entre Margarita Zavala y López Obrador. Pero sin entender que se convierte en el promotor de la candidatura de la señora ZavalaAMLO estimula la guerra contra Felipe Calderón, quien despeja el camino para su esposa.

Y mientras el ex presidente empezó por donar su pensión a una fundación contra el cáncer —para acabar con la tentación populista de exigirle rechazar ese salario—, AMLO es exhibido como un vividor de la caridad pública. ¿Por qué? Porque durante décadas no ha trabajado, no paga impuestos y nunca ha explicado el origen de una campaña política permanente.

La guerra Calderón y AMLO continuará. Y hoy, el ex presidente ya no es un lastre para Margarita, sino su principal aliado rumbo a 2018.

Al tiempo.

 

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