AMLO y la doble cachucha

José Contreras |
12-04-2017 07:00 AM

Se ha puesto de moda entre los políticos portar una doble cachucha, es decir, mantener su militancia tradicional --y las prerrogativas derivadas de la misma-- y al mismo tiempo manifestar su apoyo a otra fuerza política antagónica.

El ejemplo más reciente es el del diputado federal del PRI, Alejandro Armenta Mier, quien se sumó al proyecto político que encabeza Andrés Manuel López Obrador, pero sin renunciar a su militancia priista.

Al hacerlo emuló al senador Miguel Barbosa, quien se pronunció a favor de la candidatura de López Obrador sin renunciar a su militancia perredista ni a las prerrogativas derivadas del cargo que tenía de coordinador de la bancada del PRD en el Senado.

Ambos legisladores incurrieron no solo en un acto de deslealtad hacia el partido en el que se formaron, sino en una violación a los Estatutos partidistas que, en ambos casos, palabras más palabras menos, señalan que se pierde la militancia cuando se apoya a un partido o fuerza política antagónica.

Todo ciudadano tiene el derecho de sumarse a proyectos políticos de diversa índole, pero en el caso que nos ocupa, el proyecto al que se sumaron Barbosa y Armenta lo encabeza el dirigente formal de un partido político con registro, por lo tanto, es una fuerza antagónica al PRD y al PRI.

Pero este comportamiento de doble cachucha, contrario a la ética que debería imperar en la práctica política, no es nuevo, de hecho, lo inventó precisamente Andrés Manuel López Obrador.

En las elecciones del 2009 López Obrador era militante del PRD. Pero debido a las diferencias que tenía con Los Chuchos, que controlaban los órganos de dirección de ese partido, decidió apoyar abiertamente candidatos a diputados federales y a delegados postulados por el PT.

El clímax de ese pasaje en el que López Obrador se movió descaradamente con esa doble cachucha fue la creación de Juanito, ese triste personaje al que el político tabasqueño hizo soñar con que sería delegado de Iztapalapa.

Ese comportamiento del 2009 puso a López Obrador automáticamente fuera del PRD, pero la dirigencia nacional de entonces  hizo como que no vio nada y no solo lo mantuvo como militante, sino que lo hizo candidato presidencial tres años después.

Ahora, la dirigente nacional del PRD, Alejandra Barrales, se fajó los pantalones y promovió la salida de los senadores que durante varias semanas se movieron con doble cachucha, entre ellos Barbosa.

Y en el PRI están a punto de hacer lo mismo con el diputado Alejandro Armenta.

Todo mundo está en su derecho de sumarse a la cargada a favor de López Obrador o de cualquier otro político. Pero lo correcto es que quien lo haga renuncie antes a su militancia partidista, por elemental congruencia. Tan sencillo como eso.

OFF THE RECORD

**POR CIERTO...

Hablando de doble cachucha, el bloque parlamentario, que es como se hace llamar el grupo de senadores que dejó al PRD para irse con López Obrador, hizo un pronunciamiento público contra la segunda vuelta electoral.

Esos mismos senadores opinaban lo contrario cuando estaban del otro lado.

La vida da muchas vueltas. Y la política más.

**CALCOMANÍAS

Puede que Manolo Jiménez Salinas, candidato del PRI a la Presidencia Municipal de Saltillo, Coahuila, no gane las elecciones.

Pero lo que sí ganaría sin mucho esfuerzo sería un certamen de ocurrencias.

Jiménez Salinas nombró a uno de sus colaboradores “coordinador de calcomanías”.

Lo que sí quedó claro es que si Manolo llega a ganar las elecciones, gobernará o con puras ocurrencias, o con excesiva burocracia.

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