AMLO sigue provocando nerviosismo

Enrique Quintana |
05-09-2017 10:07 AM

Andrés Manuel López Obrador se va a ir de gira a Estados Unidos y Europa.

Uno de los objetivos fundamentales de este viaje –a diferencia de lo ocurrido en su gira por América Latina donde se reunió con jefes de Estado– es tener contactos con la comunidad empresarial directamente o a través de think tank, como el Instituto México del Wilson Center, en Washington, donde estará el día de hoy.

El propósito de estos encuentros es tratar de erradicar la imagen de que se trata de un político que representa una amenaza para los inversionistas de México y el mundo.

Durante la semana pasada, AMLO no fue muy exitoso en ese propósito, cuando dio una entrevista en Los Ángeles a The Wall Street Journal, la cual fue publicada el pasado 30 de agosto.

La nota derivada de esa entrevista fue encabezada por el diario norteamericano señalando que AMLO llamaba a que se suspendan las negociaciones del TLCAN.

Y la advertencia viene más adelante:

“Cualquier trato comercial injusto, puede ser revisado por el gobierno mexicano”, en caso de que gane la elección presidencial del próximo 1 de julio.

En otras palabras, le está diciendo a todos los actores económicos que si él considera que los términos finales del tratado que hoy se renegocia no le gustan, promoverá su revisión.

De la misma manera que las posiciones de Trump provocaron una gran incertidumbre a lo largo del periodo electoral y después de su triunfo, esta visión de López Obrador igualmente generaría muchas interrogantes en caso de que él siga apareciendo como un fuerte prospecto a ganar la elección presidencial del 1 de julio.

Otra parte de la entrevista publicada por el Journal tampoco es para tranquilizar a la inversión.

A propósito de la reforma energética, señaló: “Nosotros auditaremos los contratos, veremos cómo fueron hechos y nos aseguraremos que no hay corrupción envuelta. No aceptaremos contratos desventajosos donde México sea desprovisto de su ingreso”.

Sería menos inquietante esta declaración si hubiera claridad en lo que AMLO entiende por corrupción o por contratos desventajosos.

Si la pretensión de la declaración era apaciguar los nervios e inquietudes de los inversionistas que le han puesto –o quieren ponerle– recursos al sector de hidrocarburos, el resultado habría sido completamente opuesto a lo que resultó.

Moody’s señaló el miércoles pasado que la elección del próximo año podría ser un riesgo más grande para la economía de México que la misma renegociación del TLCAN.

Si ese va a ser el resultado de otros intercambios de AMLO con representantes de inversionistas, creo que más que tranquilizar, va a inquietar a los mercados.

Con este tipo de propuestas, lo único que daría serenidad a los inversionistas en el curso de los próximos meses es… observar que López Obrador pierde posiciones en las encuestas de intención de voto.

Y eso no va a ocurrir hasta el momento en el que otros partidos definan sus candidatos a la presidencia y a diversos puestos clave que se elegirán el 1 de julio.

Faltan muchas cosas por ver en el curso del proceso electoral, pero el hecho es que cada día que pasa –en las circunstancias actuales– es un día más de ventaja para López Obrador.

 

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