Álvarez Icaza convirtió en “posverdad" acusaciones contra Peña Nieto

La Otra Opinión |
10-05-2017 10:15 PM

Este martes, el líder del movimiento Ahora, Emilio Álvarez Icaza, acusó una supuesta red de corrupción entre el PRI mexiquense y la empresa constructora española OHL.

De acuerdo con el también aspirante a la presidencia de la República en 2018, durante al menos 15 años OHL ha financiado las campañas del PRI en el Estado de México, ello a cambio de concesiones millonarias.

Las acusaciones se produjeron apenas unas horas antes del segundo debate entre los candidatos a la gubernatura del Estado de México, con un timing perfecto para que el tema fuera utilizado por los abanderados de la oposición para golpear al priista, Alfredo del Mazo, y de paso raspar al gobernador, Eruviel Ávila y al presidente, Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, lo cierto es que detrás de las acusaciones de Álvarez Icaza hay poco sustento objetivo y más bien una cadena de declaraciones que han reforzado una “posverdad” sobre la relación entre OHL y el priismo mexiquense.

Y es que la supuesta “bomba” que soltó ayer Emilio Álvarez Icaza en realidad está basada en declaraciones vertidas por Paulo Díez a la periodista Carmen Aristegui.

Díez es abogado del empresario Pedro Topete, y encabeza junto a él la empresa Infraiber, que rivaliza con OHL.

El grupo empresarial encabezado por Topete y Díez es señalado por su vínculo con funcionarios mexiquenses que otorgan concesiones a sobreprecio a empresas recién constituidas, además de que se le investiga por lavado de dinero y evasión fiscal.

De esa “fuente” es de donde Álvarez Icaza tomó sus referencias para acusar de corrupción a Enrique Peña Nieto, Alfredo del Mazo, Eruviel Ávila y OHL, y de acuerdo con un pronunciamiento de la constructora española, dichos señalamientos ya han sido investigados “por distintas autoridades” sin haberse probado nada.

Es así como los señalamientos no comprobados de Topete y Díez contra el PRI mexiquense y contra el presidente Enrique Peña Nieto fueron retomados, vueltos a difundir y presentados como verdad por Emilio Álvarez Icaza, un personaje con un declarado interés político de acceder a la presidencia.

Ya desde antes de destaparse como presidenciable, Álvarez Icaza hizo un manejo mañoso del caso Ayotzinapa desde su posición como secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) convirtiendo el caso en una bandera electoral.

Ahora, su nuevo embate parece confirmar que Álvarez Icaza apuesta por el desprestigio de las instituciones para ganar votos en 2018.

 

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