¿A qué le teme el Frente?

La Otra Opinión |
04-10-2017 02:58 PM

El pasado domingo, Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle y Silvano Aureoles exigieron --a través de una carta-- que las candidaturas del Frente Ciudadano por México se definan mediante elecciones abiertas a la ciudadanía. Pero los dirigentes del PAN, Ricardo Anaya; del PRD, Alejandra Barrales; y de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, se salieron por la tangente. Echando mano del típico pretexto de que “todavía no son tiempos para hablar de candidatos”, dejaron claro la idea no les agrada ni tantito.

En el fondo, la motivación de Anaya, Barrales y Delgado para rechazar una elección abierta es que ello pondría en peligro los acuerdos cupulares que presumiblemente colocarían al primero como candidato presidencial del Frente; a la segunda como candidata a la jefatura de Gobierno; y al tercero como candidato en Veracruz o --en su defecto-- al frente de una secretaría en el hipotético gabinete presidencial aliancista.

Pero como eso no se puede decir abiertamente, el reto para Anaya Barrales y Delgado consistía en construir un discurso coherente para justificar su rechazo a la propuesta que daría un barniz de “ciudadano” a un Frente enteramente partidista.

Tuvieron un par de días para pensarlo y al final salieron con el argumento de que abrir la elección de los candidatos del Frente a la participación ciudadana “podría abrirle las puertas al PRI para intervenir en el proceso”, pues el tricolor los quiere debilitar rumbo a las elecciones de 2018.

Por supuesto, no sería raro que el PRI quisiera debilitar al Frente y al resto de sus rivales de cara a las próximas elecciones. Ese el pan de cada día de la guerra electoral. Pero, ¿es coherente el argumento de Anaya, Barrales y Delgado? ¿Descartar una elección abierta permitiría “blindar” al Frente de una intervención tricolor?

Según muchos analistas, en las pasadas elecciones del Estado de México el PRI aplicó la estrategia de “divide y vencerás”. Metió mano para evitar que se consolidara la alianza PAN-PRD e “infló” al candidato del Sol Azteca, Juan Zepeda, para arrebatarle votos a la abanderada de Morena, Delfina Gómez. Pero, ¿fue culpa del PRI que el PAN y el PRD hayan rechazado una alianza que les podría dar el triunfo en el Estado de México?

Por supuesto que no. La responsabilidad por no haber llegado a un acuerdo fue del PRD de Barrales y del PAN de Anaya, con las respectivas pugnas internas de cada partido.

Por eso el argumento de que se rechaza una elección abierta por miedo al PRI es irrisorio.

¿No será más bien que Anaya, Barrales y Delgado le tienen miedo a la competencia interna?

Más que el PRI, lo que puede sabotear al Frente son los personalismos de sus líderes y las fracturas que éstos provocan.

A lo mejor sin darse cuenta, Anaya Barrales y Delgado están contribuyendo al juego de “divide y vencerás” que beneficiaría al PRI y a Morena.

Si no hay una elección abierta, Margarita Zavala podría irse como independiente; y Nueva Alianza, que había manifestado su interés por unirse al Frente, podría echarse para atrás --en caso de que sus “condiciones” no hayan sido baladronadas--. Y ya hasta el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Mancera, se unió a la exigencia de un método transparente y democrático.

 

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